Archivos Mensuales: abril 2020

Certezas e incertidumbres durante el confinamiento

Tras 40 días de confinamiento, los datos que tenemos empiezan a darnos algunas certezas. Las medidas y la falta de ellas, junto a no tener una clara hoja de ruta nos causan  incertidumbres en una crisis sanitaria, económica y política nunca antes conocida.

La crisis sanitaria es la más dolorosa porque están falleciendo muchas personas. Es responsabilidad del gobierno de España su gestión y por lo tanto sus consecuencias, ya que tanto políticos como técnicos de alto rango cobran para que esto no ocurra y si ocurre, para que las consecuencias sean menores. Tendrán que asumir las consecuencias de su responsabilidad, por su acciones y por sus inacciones. Esto se enlaza a la crisis política que a 360º está provocando una grave desafección de las personas a las instituciones y el rechazo que cada ciudadano está teniendo a las posiciones políticas contrarias a las suyas todo ello fomentado por el “pago por click”, que está dando lugar a enfrentamientos, crispación y falta de confianza. Sólo una justicia libre, independiente y objetiva puede dar certeza de lo que ha pasado.

La crisis económica tiene a su vez dos fases temporales,  la primera fase para paliar el confinamiento y la segunda fase, aún sin definir con claridad, con las medidas que tienen que devolver al tejido productivo y por consiguiente a las personas a la actividad. Voy a desgranar ambas para del análisis macroeconómico pasar al microeconómico.

Las medidas económicas de la fase de confinamiento estaban bien conceptuadas cubriendo a personas y empresas, además se anunciaron pronto:  ERTE´s  exonerando del pago seguros sociales en las actividades no esenciales y esenciales con matices, prestaciones a trabajadores autónomos incluso societarios, moratorias en pagos de prestamos de consumo e hipotecarios, salario mínimo vital (la economía sumergida que también está paralizada según Funcas es del 23% y estas personas tienen que comer), moratoria en el pago de impuestos, inyección de liquidez  para empresas con  aval estatal del 80%, suspensión de cortes de suministros, ayudas al alquiler, etc.. bien focalizadas pero mal temporalizadas. Esto les resta eficacia y genera incertidumbre.

Las medidas para la fase de inicio de la producción están sin definir y  provocan incertidumbre. La incertidumbre y la producción económica son enemigos acérrimos. FMI, consultoras de prestigio y organismos económicos hablan de una caída del PIB sobre el 10%. Como lo que produce el país es 1 billón de euros y lo que debemos es casi la misma cantidad, el cálculo es bien sencillo. Vamos a tener un desfase entre ingresos y gastos de 100 mil millones por la caída del PIB, que si lo sumamos a los 200 mil millones en los que nos vamos a endeudar para hacer frente a esta crisis el resultado es que hay un desfase de 300 mil millones de euros. Europa a través del programa de estabilidad (MEDE), el seguro de desempleo europeo (SURE) y el banco europeo de inversiones (BEI) aportarán 150 mil millones, por lo que, si no hay acuerdo europeo, España se enfrenta a la necesidad de financiar 150 mil millones de euros. Es para encontrar esa cantidad por lo que estamos pidiendo “coronabonos”, que no deja de ser un instrumento para prestamizar la deuda a muy largo plazo, porque de otra forma, sólo hay una salida: pedir el rescate a Europa. Esto se traduce en impuestos, recortes e intervención económica.

Sea como fuere, o por la via del rescate o por los famosos “coronabonos” esto hay que pagarlo y la única fuente para pagar estos prestamos que vamos a necesitar son las subidas de impuestos a los ciudadanos y empresas. IVA, impuesto de sociedades, impuestos indirectos y un sin fin de nuevas tasas que van a lastrar el consumo interno y la inversión empresarial, además de profundizar la recesión y el desempleo. ¿Qué se necesita entonces? Justo lo contrario: reducir impuestos a personas y empresas para que gasten los primeros e inviertan los segundos y un ajuste extraordinario del sector público para destinar ese dinero  a la inversión pública con retorno de inversión y creación de empleo con partidas a fondo perdido útiles y accesibles para I+D para que seamos competitivos. ¿Quiero decir con esto que hay que recortar en sanidad y en educación u otros servicios sociales? Rotundamente no, al revés. La Ministra Montero acaba de explicar en  sesión de control que el aumento del déficit previsto del 2.6% al 2.8% de 2019 ha venido por el endeudamiento de las Comunidades Autónomas y que la Administración General del Estado ha gastado menos que en años anteriores.

He aquí el quid de la cuestión para que la incertidumbre económica que actualmente tenemos sobre los próximos años nos traiga una pronta recuperación: reducir impuestos para promover el consumo de las personas y  la inversión empresarial y un ajuste extraordinario del sector público para, sin mermar la calidad de los servicios sociales, hacer inversiones públicas con un retorno que provoque creación de empleo neto. Para conseguir esto hace falta altura política, amplitud de miras y pensar en un país mejor.

El liderazgo de la recuperación

Conforme van pasando los días, vamos tomando conciencia de que el problema al que nos vamos a enfrentar cuando acabe el confinamiento va a ser complejo e incierto por desconocido y porque no tenemos experiencia en situaciones similares. Nos toca liderar nuestro presente sin esperar que las Administraciones vayan a ponérnoslo fácil.

Mensajes en positivo tratando de convencernos de las bondades del teletrabajo, de la digitalización, de la inteligencia artificial, etc y de como van a cambiar nuestra forma de hacer negocios chocan frontalmente con la necesidad de pagar las facturas de nuestras empresas de hostelería, de transporte, de ingeniería, construcción, informática, empresas de publicidad, empresas de gestión de eventos, concesionarios de vehículos…ya que si  2 millones de personas pierden poder adquisitivo, el 58% del PIB basado en el consumo interno (tal y como expliqué en mi anterior post) van a temblar los cimientos de nuestro estado del bienestar. ¿Qué pasa con el aquí y ahora?.

Lejos del pesimismo de estos párrafos, lo que viene es apasionante y complejo. Tenemos que adelantarnos al futuro con un liderazgo humilde, transformador y colaborativo.

El liderazgo tiene que ser humilde porque estando en la cresta de la ola, con un control de la situación alto, diversificando y emprendiendo nuevos negocios con la consolidación de los que teníamos y cierta sensación de poder, llega un virus y nos confina, parándonos nuestra actividad y atrapándonos en un estado de vulnerabilidad absoluto. La primera muestra de humildad que tenemos que  mostrar ante nosotros mismos es reconocer que no lo sabemos todo, que tenemos que mirar hacia fuera, mirar nuestra competencia y aprender de ella, formándonos para prepararnos. Las principales escuelas de negocios de España son ESADE e IESE, en el top de Finantial Times de formación executive a nivel mundial (¡¡Somos afortunados!!). Estas escuelas han abierto canales de difusión web y publican en su páginas de youtube webinars con expertos internacionales que hablan nuestro lenguaje, el del empresario que tiene una pequeña empresa. Invirtamos tiempo (es gratis) en aprender y tomar conciencia. Formación de calidad internacional a golpe de click porque haciendo lo mismo que antes, no seremos capaces de cambiar nada ¡¡Qué gran oportunidad!!

El liderazgo tiene que ser transformador y colaborativo. Nuestros compañeros y compañeras de trabajo ya no están preocupados por su desarrollo profesional, por su autorrealización, por ascender, por  sus complementos variables…están preocupados por cubrir sus necesidades fisiológicas, por el sustento de sus casas. Se sienten inseguros y nos toca a nosotros darles energía, necesitan sentirnos con valentía, con capacidad de aguantar la presión y nos tienen que ver poderosos, cercanos…nos toca volar con nuestro instinto y olfato como única guía. Ya no se trata de empoderar a nuestra organización para que saquen lo mejor de si mismos, que también, nos toca ponernos a su lado y hacer el camino con ellos y ellas inspirándolos con una visión entusiasta del futuro consiguiendo nuestros nuevos objetivos y resultados. Les tenemos que mostrar nuestro empoderamiento y transmitirles que vamos juntos, que somos uno y que las jerarquías han  cambiado a organizaciones matriciales donde todos tenemos contribuir, ordenadas por procesos para ser más veloces y adaptarnos a un entorno diferente donde podamos, tal y como en las metodologías “agile” conseguimos, detectar pronto el error para solventarlo velozmente. Nos vamos a equivocar mucho y el feedback de todos los que estamos en la nave es lo que va a conseguir minimizar los errores y cuantos más feedback transversales tengamos, más fuertes vamos a ser.

Este liderazgo humilde, transformador y colaborativo tenemos que ejercerlo con nuestros clientes y proveedores. Tenemos que mostrarles que vamos a ser capaces de soportar la tensión financiera sin incumplir ni mermar la calidad. También es el momento de llamar a las empresas de tu sector y explorar fórmulas de colaboración, como cuando establecemos UTE´s en empresas de construcción. Todos juntos sumamos y nos necesitamos. Hemos bajado al primer escalón de la pirámide de Maslow, cubrir nuestras necesidades primarias.

El liderazgo y la estrategia van de la mano y no sólo me acuerdo de mi profesor Andrés Raya al escribir este post, también de Marcel Planellas que en su libro Las Decisiones Estratégicas nos presenta 30 modelos para que cambiemos nuestra estrategia…5 fuerzas de Porter, PESTEL…son modelos realmente sencillos de aplicar para cualquiera de nuestras pequeñas empresas y con esta nueva visión que vamos a obtener de leer estos modelos y los webinars qua antes mencioné aprenderemos cosas con las que vamos a ser capaces de entusiasmar a nuestros compañeros y compañeras de trabajo porque si hay algo que esta crisis nos va a enseñar es que tenemos que hacer nuevas cosas para sobrevivir y que el futuro lo tenemos que liderar nosotros.

La sociedad espera mucho de nosotros porque esta crisis es sanitaria y económica. Una vez que los sanitarios y las actividades esenciales nos hayan sanado  y liberado del confinamiento, nosotros y nosotras, los pequeños empresarios y empresarias tenemos que ocupar ese lugar y hacer lo que mejor sabemos hacer, generar riqueza y vamos a estar a la altura. Es nuestro momento….nos toca.